
Breve parada, visita y estancia en la ciudad serrana de Córdoba, y si;
con el tradicional y anual asadito familiar en el patio del Orfeo. Delicioso por cierto. Tres horas
después, la enorme cancha de este megalítico estadio, tupida estaba de
buena gente. Concierto con pequeñas y puntuales
incidencias y buenas noticias para Beto, que no dejaron de ser divertidas.
Disposición no falta. Apenas unos minutos para saludar furtivamente a
los buenos amigos que uno va cosechando en esta ciudad querida y aún por conocer en profundidad.
Partiremos muy de madrugada hacia Mendoza, bonita ciudad para pasear y
tierra de excelentes vinos frente a la cordillera imponente de los
Andes. Esta tarde, concierto en el Auditorio Ángel Bustelo.......veremos
si nos luce el pelo.
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