A las nueve de la mañana, Córdoba respira limpia y fresca. El sol amenaza con desplomarse sobre nuestras cabezas, pero hasta mediodía nos dará una tregua. Corre el mes de Julio por la aljafería y anuncian campanas, que las diez al punto llegan. Me subo a un tren con destino a Valencia. De Ecija a Espeluy, un anciano recorre el vagón lentamente con el rostro estreñido, intentando adivinar los imperceptibles números que supuestamente impresos están sobre los asientos. ¡¡Que busca jefe!! le increpa a grito pelado otro de no menos edad al paso. “Doce A” le contesta el primero. “Palla, mas palla” concluye el segundo. Se aleja el anciano a paso decrépito por el vagón de marras, el de la tercera edad; aquella que por derecho debiera ser la del júbilo. El tren se abre paso por los campos de Andalucía. Olivos a la izquierda, encinas a la derecha; la vía por delante. Que será de nosotros cuando seamos viejos.
lunes 6 de junio de 2011
Que será de nosotros.
A las nueve de la mañana, Córdoba respira limpia y fresca. El sol amenaza con desplomarse sobre nuestras cabezas, pero hasta mediodía nos dará una tregua. Corre el mes de Julio por la aljafería y anuncian campanas, que las diez al punto llegan. Me subo a un tren con destino a Valencia. De Ecija a Espeluy, un anciano recorre el vagón lentamente con el rostro estreñido, intentando adivinar los imperceptibles números que supuestamente impresos están sobre los asientos. ¡¡Que busca jefe!! le increpa a grito pelado otro de no menos edad al paso. “Doce A” le contesta el primero. “Palla, mas palla” concluye el segundo. Se aleja el anciano a paso decrépito por el vagón de marras, el de la tercera edad; aquella que por derecho debiera ser la del júbilo. El tren se abre paso por los campos de Andalucía. Olivos a la izquierda, encinas a la derecha; la vía por delante. Que será de nosotros cuando seamos viejos.
sábado 21 de mayo de 2011
Ya basta

Decía Don José Ortega y Gasset que individual o colectiva, la juventud necesita creerse, a priori, superior. Claro que se equivoca, continuaba; pero éste es precisamente el gran derecho de la juventud: tiene derecho a equivocarse impunemente. Yo me pregunto ¿acaso están los adultos desencantados, en posesión de la verdad? Que grande es la gente joven. Estaba cantado porque la situación es insostenible. Huele a podrido. Solo los jóvenes de espíritu tienen esa habilidad y la han organizado porque no tienen nada que perder y mucho que exigir. Ya era hora. Probablemente los políticos desde sus escaños aterciopelados contemplen ésta sentada con cierta nostalgia. Ellos también fueron jóvenes no hace tanto tiempo y lucharon por unos ideales; pero un día entraron a formar parte del lobby de los que ejercen el poder a escala piramidal; las finanzas, la justicia, la política, los grandes monopolios, etc. Solo hace falta cierta discreción, lealtad a quien corresponda y a ser posible buena percha. Con un poco de habilidad, se llega muy lejos en poco tiempo, una inversión segura. Luego no es fácil renunciar a tantas prebendas y emociones, pero para entonces, con un poco de suerte, se han perdido los escrúpulos. A la postre, una jubilación desproporcionada y un cargo vitalicio de consejero en alguna entidad financiera o en otra empresa del estado sigilosamente privatizada. Es lo que tiene la democracia moderna; cultivar los valores sagrados. Pero los jóvenes una vez más han roto la monotonía y han salido a la calle, porque la historia se repite. Ya basta.
sábado 23 de abril de 2011
A los toros
Nunca hable de toros en esta plaza, eso tan nuestro. Allá donde se juntan la aristocracia y el pueblo, el señorío y la chusma. A mama le encantaban los toros y los toreros. Hace unos meses, me invitaron a una corrida de la feria de Valdemorillo. Tengo entendido que se trata de una de las ferias más importantes y antiguas de las que se celebran en España y por lo tanto en el mundo. España y el mundo. En algunas ocasiones he oído decir aquello de que el toro bravo no existiría si no fuera por las corridas. El pollo al chilindrón tampoco existiría si no fuera por el chilindrón que como todo el mundo sabe es un juego de naipes. Preludio de clarines, cornetas y tambores; lo impone el protocolo. Comienza la fiesta. Concedido el pertinente permiso a los alguacilillos, paseíllo por el coso hasta el palco de presidencia. Se acusa la jerarquía en el desfile de las cuadrillas. Matadores, banderilleros, picadores en sus monturas, monosabios, areneros, tiro de mulillas y mulilleros. Seis toros seis aguardan en los chiqueros.
Es imponente ver salir al morlaco con impetuoso y razonable genio, a la defensiva de quien se siente acorralado. Qué hermoso animal. En los lances de recibo, atiende al engaño con noble bravura. Brinda el diestro, montera en mano que arroja al ruedo con garbo y destreza, la muerte del astado al respetable. Suerte de banderillas y picadores. Derrama el toro a borbotones, sangre por los costados. Como colofón a esta diabólica faena y en el mejor de los casos, se pasaporta al rumiante con una estocada en todo lo alto.
Ruego a Dios si es que se tercia, que tenga a bien disponer en el cielo de un hermoso prado para este imponente animal que desde tiempos empapa con su sangre la arena de todas las plazas de este mundo.
sábado 15 de enero de 2011
Deliberadamente Dafne
Deliberadamente Dafne, verde laurel adormecida. Te desvaneces por un laberinto infinito de ecuaciones posibles, franqueando la impávida estepa castellana, indolente a la deriva de tu insondable hemisferio, prudente y distante como la luna en guardia. Imponente allá en la loma del mundo, la villa fortificada de Urueña, preludio de nómadas ilustrados, te saluda al paso de tu viaje primerizo hacia Santiago. Desgarradas nubes peregrinas veneran tu sueño imperativo, musa y hechicera acreditada, tibia sirena iluminada de hermosos cabellos dorados; agazapada bajo la espuma golosa de una ola voraz ilimitada. Evanescerse en tus labios para un aprendiz de Apolo, sería por fin y al cabo, el triunfo de la razón.
domingo 21 de noviembre de 2010
Acuarela
Dime si no es amor, lo que la luna nos deja, cuando la noche se aleja y amanece de rigor. El sol clarea de frente sobre la vasta espesura, de un mar de plata y bravura y un cielo azul transparente. Dime si no es vida mía, este sueño una quimera, una hermosa primavera de agua clara y fantasía. La nieve tapiza la cumbre de la imponente montaña y allá una breve cabaña, junto al prado y una lumbre. Dime si no es preciosa, la aurora por la mañana y si lluviosa y temprana, más gracia dará a la rosa. El bosque animado y frondoso, se nutre a la orilla del río, bañando un castaño al rocío que entre la niebla es hermoso. Que derroche de colores, que tratado de armonía, que infinita sinfonía de aromáticos olores. Dime mi alma por ventura, no sea en vano todo empeño, que la vida no es un sueño, ni el amor una locura.
lunes 26 de julio de 2010
Como el choto por el prado
Son tus labios tan dichosos que me arrancan un poema, mas del alma que me quema son tus ojos misteriosos. Que dirías si supieras que me muero por tus besos, que te añoro hasta los huesos por si acaso me quisieras. Cuantas noches me desvelo y no pienso en otra cosa, tu presencia luminosa como Venus en el cielo. Cuantos días abatido he implorado a la ventura, mas allá de esta cordura, vida mía tu latido. Despiadado es el destino como espina es a la rosa, bien amargo sabe el vino de la uva ponzoñosa. No es mi vida tan dichosa como el agua del riachuelo, que al susurro da consuelo y a la piedra voluptuosa. No es mi amor sino locura lo que oscura hace a la noche, canta el mirlo su reproche, canto yo por tu hermosura. Del favor de alguna moza no es del todo afortunado, quien no goza ni retoza como el choto por el prado. Digo yo y he terminado.
martes 1 de junio de 2010
Don Narciso
Quiso Dios si es que quisiera, que una noche de desvelo a este mundo pues viniera quien fuera mi bisabuelo. Fue marino y buen mercante de océanos navegante, hombre parco, serio y liso; genio ilustre don Narciso. Intachable adolescente desde niño ya apuntaba, que notable no sobraba donde dan sobresaliente. Monaguillo y salesiano, fray Narciso por muy poco pues rezaba como loco en latín y en castellano. Mas casual la providencia, digo yo que así sería, le llevara cierto día hasta el puerto de Valencia. Una brisa de levante le embargó por un momento, las gaviotas contra el viento, la mirada de almirante. Vio se al frente de un velero de imponente envergadura por un mar de una textura entre ópalo y acero. Al volver de aquél ensueño, de esa hermosa fantasía, siendo de, quién lo diría, tierra adentro y madrileño; fue y así que Dios le guarde, no le cupo menor duda y al igual que un tal Neruda que nació un poco más tarde, por los mares su guarida, vivió amores y aventuras, despilfarros y locuras que demás por una vida. Brindo pues por don Narciso, bisabuelo aventurero. Dicho esto con permiso, por favor usted primero.
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