jueves, 14 de enero de 2010

Entresueño

Cuando el otoño se precipita sobre los olmos, las hojas mustias revolotean por los caminos, el sol acecha detrás de un manto de espesa niebla, proclama el viento al libre albedrío su autoridad. Se fue el verano como la flor de la adolescencia, dejo un intenso cielo de estrellas en el buzón, algarabía de golondrinas a media tarde y ese prodigio de azul marino al amanecer. Vendrá el invierno una madrugada con su permiso y ya de paso dejando un frió estremecedor, blanca y radiante brilla en la cumbre de la montaña, copiosa nieve y allá en el prado que evocador. La primavera tiene la llave del paraíso donde la vida es una explosiva recreación, que bella estampa son los cerezos enflorecidos y allá a lo lejos el canto alegre del ruiseñor. El tiempo pasa tan velozmente o muy despacito y en cierto modo la vida es una contradicción, una aventura tanto si es dura como si hay suerte, tarde la muerte en tener que un día decirme adiós.

6 comentarios:

Romano dijo...

No te queda nada mal la sotana,,,yo que vos lo pienso,,,jejeje

Abrazos

Niuqech Madhatter dijo...

Me quito el sombrero¡¡¡

Sorprendido me hallo con la foto. Menos mal que las palabras que la acompañan me curan el "shock".

Como antiguo seminarista es el momento que confiese una de mis fantasías más oscuras, que no es otra que afanar una sotana y emborracharme en las tabernas de este nuestro Madrid gritando como un poseso "¡Ya está aquí el fin del mundo¡". Pero un poeta también puede soñar.

Salud.

Alicia dijo...

precioso.
y... me encanta la foto.
Un beso Javier, nos vemos pronto.

unaMayor dijo...

Que tarde, que tarde muchísimo en decírtelo Javierín.Ahí te mando un abrazo lleno de muchos más.

Seulement Laura dijo...

Una agradable lectura, quizás necesitaría un tanto de el frío de Madríd para saciar el imponente calor de las calles de Santiago o al revés, como las contradicciones de la vida... Calor para el invierno, frío al verano
Un abrazo

Teresa dijo...

Justamente después de leer este relato uno se da cuenta de lo rápido que se suceden los "momentos" que encierra un año y con él los de la vida, y de lo fácil que resulta traerlos a la memoria para contarlos y por qué no, sorprendernos, cosa que también sucede casi tan a menudo como las estaciones...

por cierto, qué cura más guapo!!

besos javi