viernes, 29 de agosto de 2008

Patering

Me duelen tus enormes ojos negros que reclaman inflamados la esperanza cautiva que agoniza en silencio. El mismo silencio, oscuro silencio, cómplice de todo cuanto se urde en la misma noche de siempre. Indolente la conciencia compartida, la nutrida e implicada corteza social, se despoja de la solapada congoja, con el breve argumento sempiterno y distante del clásico “y qué le voy a hacer”, un típico en la familia. Y mañana siempre llega como ayer, huyendo del qué diré, dejando a sotavento un reguero de caricias rasgadas. Y por calles eternas, presumiblemente dormidas, esquivaremos afilados susurros que atenazan cortantes, la razón
al paso que me lleva indubitablemente hacia ti, que te acerca inevitablemente hacia mí; que nos trae por aquí, por el camino verde que va a la ermita, por la vereda negra de la amargura. Tus enormes ojos negros aún por conocer, explorando atentamente este mundo sin fronteras, un despiadado instante que atenaza la sonrisa, que amordaza la vida. Sigilosa la daga.
Cuánta corbata manchada de huevo frito.

14 comentarios:

difistinto dijo...

He leido varias veces el escrito. Me parece de un modo de escribir autentico. Me gusta.

Pero he intentado leer mas de lo que dicen las palabras y no se bien si entre la historia se mezclan varias historias o que en realidad al intentar perfilar su esencia real no he percibido con exactitud su esencia.

Me gusta leer entre lo que siente quien escribe y lo que siente sin querer sentir para escribir lo que no puede sentir o decir.

Me despisto entre los ojos negros y la danza del escrito.Volvere, tengo que resolver el misterio de la metafora.

Saludos!!!

Mon. ( con incertidumbre, por supuesto)

difistinto dijo...

Una ironia o tonteria:

¿Donde hay catering de huevos fritos?

¿Hablamos del hombre o de la mujer?


Es una tonteria, lo se...pero me gusta no callarme.


Besos

Mon

*GEORGINA* dijo...

sinceramente, no tengo inspiracion a la altura de estas lineas que pueda expresarte lo identificada, y lo absorta que me quedo ante este entuerto tuyo de pasear cargando todas esas sensaciones.
que puedo decirte, volviste a encandilarme con tus palabras.
simple y consisamente ME ENCANTO!!!
Saludos Javier... que estes bien...
y muchos exitos.

macondo dijo...

Lo de "Cuanta corbata manchada de huevo frito" no he podido interpretarlo de otra forma que en dirección a los directivos de rne.

Ya se verá.

lunazul dijo...

Esta Europa occidentalizada se olvidó de su propia historia, como dice Ismael en unos versos que me hacen temblar de vergüenza:

Ríos de humanidad huyendo
del frío y del hambre
sueñan con llegar muy lejos,
quizás solo hasta mañana.
(...)
Se rompen las cáscaras
de nuez contra tus costas.
Y el estrecho es un abismo
que salva a la vieja Europa.
¿De qué? ¿Ya no recuerdas?
Pueblo emigrante,
enfermo de amnesia.

Aquí ya no hay sitio para nadie. O eso nos quieren hacer creer, no? No les vamos a dejar que acaben convenciéndonos.

Y seguirán llegando miles de enormes ojos negros.. Ojalá la manera cambie, y esa oscuridad no se trague a nadie más.

Un abrazo fuerte, Javier.

Sara dijo...

Yo también tengo los ojos negros. Al menos unos pocos así lo afirman.

Y con ellos me ha tocado ver cosas que preferiría no el no verlas, pero sí el no tenerlas que ver.

Los ojos se nos dieron, creo yo, no para ver, sino para aprender a observar, cosa que a muchos, y me incluyo, nos queda grande.

Después de observar con los ojos, llega el momento de actuar, y para eso hay que pasar el testigo primero a nuestra mente y luego a nuestros manos, aprender a no resignarnos, aunque que complicado resulta a veces. Aunque solo sea por mirar a tu alrededor y ver a todo el mundo inmóvil, preocupados de su ombligo...

Es más fácil no resignarse teniendo referentes como usted. Gracias por eso. Le invito también, como no, a hacer una pequeña visita por mi pequeño mundo y recien estrenado blog. Sería un honor, hasta que llegue de nuevo el momento de poder saludarle de nuevo por La Campana.

Mil besos

Andre dijo...

Qué bueno que te emociones con esos ojos negros y que escribas sobre ellos. Ese tomar conciencia de que existen y te miran,y esconden historias y esperanzas, es una inmensidad como gesto, Javier. Escribir sobre ellos es levantar una bandera de alerta, es invitar a esa "corteza social" a hacerse cargo, pero por favor no te hagas cargo vos de lo que hace o deja de hacer el resto...
Abrazos desde el otro lado del Atlántico!

beto dijo...

Que gran Blog Javier, igual que tus canciones, un saludo desde México... con mucho afecto por todas las canciones que te conozco.

txilibrin dijo...

Me gusta cómo en una línea puedes sentenciar, y en la siguiente reirte de "todo".
Eres increible.

El viernes te veo. Te llevo CD con muchas afotos.

MUA

GuApO

Sebas dijo...

te admiro

Jose Manuel dijo...

Triste hipocresía la de esta sociedad que aparta la vista cuando no interesa, que se preocupa de sus muertos y no de los de los demás...

Aun así, es casi un milagro que detrás del ruido de la ciudad alguien escuche los gritos de esos ojos negros...

Aun sigo buscando al del huevo frito...

Ansha dijo...

Gracias por regalarnos palabras sin pedir nada a cambio, por inventar y soñar, por escribir sentimientos, mentiras y personas.

la isla dijo...

Me ha encantado tu escrito...me gusta cuando eres poeta, pues el impacto es brutal.
Has estado muy lúcido.
En cuanto a las corbatas manchadas de huevo frito, cuantas veces sentimos la injusticia y la rabia cuando hablamos de esos que controlan nuestra vida, que con su poder nos acogotan entre tanto papeleo y tramite.

Pero hay amigo, no nos podemos conformar con la denuncia. Hay que actuar y comprometerse, es nuestra única salvación posible.
A veces a nuestro lado tenemos esos ojos negros que nos miran con recelo, porque vislumbran en nuestros labios, esas manchas de huevo frito.
Tenemos que actuar, no solo rebelándonos ante tanto dolor, sino siendo justos y solidarios con toda esa gente con la que compartimos trabajo, escalera, el tiempo del café y la bombona de propano.
Empecemos a mirar a nuestro alrededor....nó nos despistemos.
Un saludo querido poeta.

Sole dijo...

Da gusto leerte, escucharte y saber de vos. Un abrazo Javier