
lunes, 6 de junio de 2011
Que será de nosotros.

sábado, 21 de mayo de 2011
Ya basta

Decía Don José Ortega y Gasset que individual o colectiva, la juventud necesita creerse, a priori, superior. Claro que se equivoca, continuaba; pero éste es precisamente el gran derecho de la juventud: tiene derecho a equivocarse impunemente. Yo me pregunto ¿acaso están los adultos desencantados, en posesión de la verdad? Que grande es la gente joven. Estaba cantado porque la situación es insostenible. Huele a podrido. Solo los jóvenes de espíritu tienen esa habilidad y la han organizado porque no tienen nada que perder y mucho que exigir. Ya era hora. Probablemente los políticos desde sus escaños aterciopelados contemplen ésta sentada con cierta nostalgia. Ellos también fueron jóvenes no hace tanto tiempo y lucharon por unos ideales; pero un día entraron a formar parte del lobby de los que ejercen el poder a escala piramidal; las finanzas, la justicia, la política, los grandes monopolios, etc. Solo hace falta cierta discreción, lealtad a quien corresponda y a ser posible buena percha. Con un poco de habilidad, se llega muy lejos en poco tiempo, una inversión segura. Luego no es fácil renunciar a tantas prebendas y emociones, pero para entonces, con un poco de suerte, se han perdido los escrúpulos. A la postre, una jubilación desproporcionada y un cargo vitalicio de consejero en alguna entidad financiera o en otra empresa del estado sigilosamente privatizada. Es lo que tiene la democracia moderna; cultivar los valores sagrados. Pero los jóvenes una vez más han roto la monotonía y han salido a la calle, porque la historia se repite. Ya basta.
sábado, 23 de abril de 2011
A los toros

Preludio de clarines, cornetas y tambores; lo impone el protocolo. Comienza la fiesta. Concedido el pertinente permiso a los alguacilillos, paseíllo por el coso hasta el palco de presidencia. Se acusa la jerarquía en el desfile de las cuadrillas. Matadores, banderilleros, picadores en sus monturas, monosabios, areneros, tiro de mulillas y mulilleros. Seis toros seis aguardan en los chiqueros.
Es imponente ver salir al morlaco con impetuoso y razonable genio, a la defensiva de quien se siente acorralado. Qué hermoso animal. En los lances de recibo, atiende al engaño con noble bravura. Brinda el diestro, montera en mano que arroja al ruedo con garbo y destreza, la muerte del astado al respetable. Suerte de banderillas y picadores. Derrama el toro a borbotones, sangre por los costados. Como colofón a esta diabólica faena y en el mejor de los casos, se pasaporta al rumiante con una estocada en todo lo alto.
Ruego a Dios si es que se tercia, que tenga a bien disponer en el cielo de un hermoso prado para este imponente animal que desde tiempos empapa con su sangre la arena de todas las plazas de este mundo.
sábado, 15 de enero de 2011
Deliberadamente Dafne

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