lunes, 21 de mayo de 2007

Cien duritos

A finales de la década de los setenta, cuando apenas algunos teníamos dieciocho años, una generación de jóvenes entregados y aventureros emprendimos desde nuestra incipiente creatividad, la excitante experiencia de adentrarnos en el intrincado universo tímbrico de la música creativa de muy diferentes vertientes y procedencias que por aquel entonces nos llegaba a raudales de la mano de no pocos grupos y maestros de este tan noble arte y oficio. La tarea no era fácil, emular a aquellos deslumbrantes preceptores de la época, guardando las distancias y al mismo tiempo concretar e intentar salvar con creces la entrega. Voluntad y drogas no faltarían, pero lo conseguimos, fuimos unos privilegiados y disfrutamos con creces de aquellos días. Inmediatamente después, una legión de niños violentamente destetados, irrumpió con vehemencia en el panorama contra cultural de la década de los ochenta, inconsistente y sin referentes sólidos, la movida madrileña se desvaneció de forma espontánea por las alcantarillas, a pesar de que fuera un fenómeno sociológicamente sorprendente y que en vano, algunos críticos avezados, por no pecar de modernos, se empeñaran en sostener aquéllo con alabanzas infundadas. De aquellos cafés, sobrevive de forma sorprendente para propios y ajenos algún esperpento de polvera coloreado y dos pero no tres artistas con cierto talento. Los menos afortunados arrastran lamentablemente sus sombras por los bulevares. A día de hoy, pocos o muchos somos los que asistimos atónitos al abordaje, avalado por concursos con jurado casposo y convocatorias con premio, de estilos y formas musicales que carecen de cualquier atisbo de emoción. Se sobre actua de forma irritante, el estribillo facilón en forma de calorreo se hace imprescindible, es sobradamente aceptable cualquier baratija armónica, la dictadura que imponen la industria y ciertos medios es tórrida, y la música en términos comerciales a menudo se rinde en manos desaprensivas. Malos tiempos para la lírica y la empírica. Nos queda la memoria.

4 comentarios:

Melania dijo...

Ainssss. Pero como pones una foto de José Vera ahí en primera plana???? Que me vuelve locaaaaaaa.
Saludos desde Las Palmas.

eraser dijo...

me ha gustao el post...pero algo se salvaría de los 80 no? ...me he puesto a repasar como un loco a mis músicos prefes de los 80, porque no podía creerme yo mismo que estoy de acuerdo contigo.

Al final, los grupos que he buscado resultan ser todos de los 70, que respiro para mi memoria, no se puede hundir uno la memoria emocional así como así;-), uno a sí mismo, mismamente....y resulta que aunque yo lo viví en los 80, la mayoría eran grupos nacidos de los 70... ...Orquesta Eléctrica Dharma, Veneno, Pata Negra, María del Mar Bonet, Bloque, Pablo Guerrero, Smash, Storm, Amancio Prada, Silvio y Luzbel, Luis Llach, Sisa, Marina Rossell, Paniagua, .... y Atrium Musicae lo colocamos en los 70 también no?

Puede ser que tampoco te gusten...pero yo me siento salvao por la campana.
Espero que hayas llegado a la blogocosa para quedarte...me encanta tanto o más leerte que escucharte.
Saludos y salud

pepeltenso dijo...

nunca mejor dicho, lo has calcao. aunque no estoy del todo de acuerdo con eso de que en los 80 eera todo maol, vacío y hueco. Han salido grandes artistas de aquella época y grandes músicos. No debemos generalizar.

eraser dijo...

vale pepe...ta claro...no hay que ser destensao ;-) es que Marrkech (jijijijiji)...da unas cositas de la risa....poëzie...en fin también me gustaron de los 80,....ay! la narrativa