lunes, 10 de mayo de 2010

Hasta el fin de los días













Me canse de llorar por el filo del silencio, frío e inexorable entumeciendome el juicio. Firme al desaliento aguante con tesón, contra viento y marea; eran otros tiempos. Esperando la ocasión, ingenuo afortunado, imploraba al universo de los grandes poetas, derramando el vino de los días más bellos; aquellos que pudimos convertir en un naufragio, por océanos temerarios, por amores sin destino. Mas, me pesa la nostalgia y ya basta de lamentos, pues tu encanto hipnótico como el amor eterno y la mágica utopía de la música celeste, no son de este mundo despiadado y violento. Vuela entre bellos atardeceres luminosos, huye mi amor de esta ciudad ramplona; que una brizna es la vida en el espacio infinito. Mas la llama que ilumina la esperanza y la razón, permanecerá prendida en el firmamento, apasionadamente hasta el fin de los días.

viernes, 19 de marzo de 2010

Entre dos poemas

Entre dos poemas sin solución, encontré de aquélla rosa de carmín apagado, el pétalo frágil de un encuentro fugaz, en el vértice de un tiempo violento condenado al olvido. Los libros son árboles vencidos, de un bosque perdido en fabulas y leyendas. Te robaron la infancia, mi niña de mirada triste, cuando asaltaron tu inocencia, una mañana soleada de domingo. Se desmorona el alma como un hojaldre de lágrimas y guardan las estrellas un silencio atronador. Una rosa tatuada en la piel, abatida sin rumbo, sola en la madrugada; tus ojos destellan un fulgor azabache, en el universo ardiente y festivo de una noche rebelde. Repican campanas en tu vientre, por mares de hastío y tu a la deriva. Te robaron la infancia, mi niña de mirada triste, cuando asaltaron tu inocencia, una mañana soleada de domingo. Se desmorona el alma como un hojaldre de lágrimas y guardan las estrellas un silencio atronador.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Palito de madera

Caminare despacio por los hermosos días que me toco vivir, que llenos de arañazos que dejan los amores que sin querer perdí; colmaron de ventura, cariño y más ternura de la que pueda uno pedir, los años tan dichosos de música y antojos; allá por donde fui. Que corto este viaje, que rabia y que coraje, que ganas de seguir. Porque habré de marcharme, queriendo pues quedarme, quisiera repetir. Que lánguido este beso tan duro como un hueso, incierto y tan hostil. Será que hay que dar paso, no hay vida sin ocaso, nostálgico y febril. El tiempo es como un tango, frenético y fandango, celeste y carmesí. Se vive acostumbrado, mas luego despojado se muere porque si. Se pierde la memoria, no queda ni la gloria, si acaso algún rumor. Que insólito fracaso, sentir que ya de paso, me muero por tu amor. Qué pena de arbolito, que verde y tan bonito, tenerse que partir. Palito de madera, ceniza de una hoguera que se ha de consumir.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Doña Carmen

En las noches templadas que presagian céfiros y manicomios, sus pupilas encendidas tras el cuarzo agazapadas, asaltan mis desvelos persuadidos por la lluvia imponente; corre el agua por mi espalda como un manantial enfurecido. La amé hasta la extenuación o quizás, apenas un ápice. Nuestras vidas se cruzaron como dos trenes desbocados, si acaso nos rozamos arrancándonos la piel y los recuerdos más sagrados. Perdimos la fe pero ganamos la pequeña libertad envuelta en papel cuché con vistas a Rosales; un tercero sin ascensor recién pintado, muy propio. Corren otros vientos Doña Carmen, pocos cafés duran ya una hora y tres cuartos. Dicen los adoquines que la bohemia huele a almizcle y naftalina; que no se llevan esos cuellos. Apenas quedan dos revoluciones pendientes, una reposa en el cementerio de los rencores, otra la guardo celosamente de la chusma ibérica a la orilla de otro mar, en una playa abandonada a la deriva, como no podía ser de otro modo. Descanse Doña Carmen, déjese usted mecer por las musas.

domingo, 7 de febrero de 2010

Insondable Universo


En la prehistoria del conocimiento, llega la madrugada alterando involuntariamente el orden de los hechos, cuestionando triviales prioridades, deformando con asombroso surrealismo la efímera memoria colectiva; sentencias trilladas, expresiones afines, imágenes familiares y la historia incontable. Dinamitando permanentemente este hermoso desafío donde la belleza es una pista y el amor un estímulo para no desfallecer en un letargo de ignorancia, en la oscuridad de la desesperanza por la soberbia de los necios, la llave original continua agazapada tras una puerta donde aguarda una pista de la que estamos a millones de años luz. En términos humanos seguimos aspirando a bien poco cuando podríamos conseguir lo inimaginable, llegar hasta mas allá de un fondo insospechado, aún sabiendo que la vida es quizás y apenas un instante. En la sospecha de que no somos de este mundo, consentimos en la esquizofrénica pirámide que nos toca, este protocolo impuesto, envenenado y escurridizo, envuelto en un vahído de rosas mustias mientras dibujan las estrellas siluetas imposibles hasta donde nadie ha podido llegar, al otro lado de otra realidad, donde tras una niebla oxigenada, habitan los ausentes que aguardan en un infinito bosque de algas. Allá arriba, en el cerro de los ángeles, junto a la tapia, reposan los casquillos bajo el terruño. Lágrimas adentro, puños cerrados, bocas selladas y ya nada que resolver. Y el silencio por hablar, a barrer la sacristía de este insondable universo.

lunes, 25 de enero de 2010

Un Momento

Presente me siento, al punto me excuso, me pierdo, me ausento y proyecto en mi mente un intenso lamento. Resumo en el viento que apaga del alma la llama y lo siento. Y yo que soy lento, me miento y me pierdo sediento; lo intento, me falta el aliento, quemar la agonía, el dolor y ese acento. Me importa un pimiento, esperar un momento; tanto talento. ¡Ay quien pudiera cambiar el final de este cuento!.

lunes, 18 de enero de 2010

Haití

Bajo la luz de una vela, el mundo es aún mas pequeño, el silencio se hace fuerte en el tiempo y descarga su plomiza ingravidez. Decido sin oposición poner fin a esta letanía invernal, intentaré dormir. Me acuesto con la esperanza de penetrar en un sueño profundo y reparador, pero de inmediato, todas las campanas de un mundo posible, repican en el interior del córtex. Lo de Haití es estremecedor. Como es mas fácil lavar la conciencia que reparar la historia, los gobiernos reaccionan solo en el peor de los casos posibles, cuando la naturaleza ingobernable y mas despiadada, muestra sus fauces como casi siempre a los mas pobres del planeta. Entonces, el mundo se hace mas solidario, si no es así, que cada cual aguante su vela en este universo perverso en el que los mas ricos imponen a mordiscos, como en la selva, la ley del mas fuerte. Benditos aquéllos que de forma permanente y sin esperar nada a cambio, dedican su vida a fortalecer la esperanza de los mas pobres por un mundo mas justo.